Bueno, ya sabeis que cuando yo digo "la semana que viene más"… Normalmente suelo tardar un mes en volver a escribir…
No lo hago a propósito, de verdad, es la Vida Real que interfiere con mi Vida Amántica.
Siento mucho haber tardado tanto en seguir con esta serie, pero lo prometido es deuda, así que aquí está mi siguiente entrega de "El sexo anal en el cine". Como muchos de vosotros ya habíais imaginado, la primera peli de la que toca hablar es "El último tango en París" ^_^
He decidido empezar por ésta porque es una peli muy famosa en muchos sentidos. Aunque no voy a hablar del mérito cinematográfico de las películas que comente, ya que no soy crítica de cine, estoy de acuerdo con muchos críticos en que es una obra, si no maestra, sí absolutamente imprescindible del cine del siglo XX, maravillosa y estremecedora a partes iguales. En España estuvo prohibida por la censura, y muchos fueron a Francia a verla- los que esperaban ver una peli porno, volvieron estremecidos por el retrato tan descarnado que hace Bertolucci de la soledad y la autodestrucción (Se nota que me gusta ¿eh?
)
En cualquier caso, "El último tango en Paris" suscitó una gran polémica en su momento, por los desnudos explícitos y las escenas de sexo. Recordemos que se estrenó en 1972, cuando alguna de nosotras ni siquiera habíamos nacido. En el ámbito de las escenas sexuales, especialmente impactantes resultan las dos de sexo anal que aparecen en la peli, y que son las que vamos a comentar aquí.
La primera de ellas es muy conocida, no tanto porque se trate de sexo anal, sino por la aparición de la mantequilla como lubricante previo a la penetración:
El vídeo está en inglés, siento no haberlo podido localizar en español. Evidentemente, la escena no es real, pero la actriz, Maria Schneider, no tenía ni idea de lo que iban a rodar porque no la habían informado a propósito, por lo que su reacción (y sobre todo sus lágrimas) son reales.
Os tengo que confesar que lo único que me gusta de esta escena es el jersey rojo de Marlon Brando. Es una escena de sexo forzado, en nada consentido, y en la que hay una elevada dosis de violencia y dolor.
La postura es tremendamente incómoda y una de las más difíciles para el sexo anal. La penetración de esta manera es muy dolorosa y nada recomendable, puesto que el ángulo para introducir el pene es demasiado agudo.
Sobre el lubricante elegido, a pesar de que esta película lanzó la mantequilla como lubricante anal, éste es sin duda el menos recomendable de todos. Sé que está en casa, pero mejor utilizarlo para las galletas (que a fin de cuentas, es lo que pone el envoltorio). Como ya sabéis, para el sexo anal no nos vale ni aceite, ni mantequilla, ni vaselina ni nada que se le parezca. Lo mancha todo, es incompatible con los condones y crea una película en el interior del recto que impide a la mucosa "respirar" correctamente. Debido a esto, la temperatura de la zona se eleva y podemos sufrir una infección (nada agradable, por cierto).
En resumen:
ESCENA 1
Postura: Suspenso
Lubricante: Suspenso
Higiene: Suspenso
Preliminares: Suspenso
¿Y qué pasa con la otra escena de sexo anal? Ésta la encontrareis a partir del minuto 2:28 del siguiente vídeo:
Se trata de una escena de estimulación anal con los dedos, y es de agradecer que por lo menos el personaje de Marlon Brando le pida a su amante que se corte las uñas antes de hacerlo, porque si no, menudo daño. De lo que se olvida es de lavarse la mano (aunque es cierto que ella acababa de salir del baño), pero sobre todo, de usar lubricante. No sé qué es peor, usar el lubricante equivocado o no usar ninguno. Sobre la postura, vuelve a ser una de las más difíciles para conseguir una estimulación anal placentera, es complicado meter los dedos así, y podemos hacerle daño a la persona receptiva.
En conclusión:
ESCENA 2
Postura: Suspenso
Lubricante: Suspenso
Higiene: Aprobado raspado
Preliminares: Suspenso
Éste es uno de esos casos en los que habría que advertir claramente "No se debe intentar hacer esto en casa". Estas escenas tienen su sentido en una película en la que el sexo se emplea como autodestrucción y degradación personal, pero nada más. En casa el sexo anal tiene que ser placentero, paciente y mimoso, es decir, todo lo contrario a lo que vemos en "El último tango en París", que más que una fantasía, es una pesadilla.
Besos
MissKitty
En esta nueva serie de artículos, me gustaría hablar del sexo anal en el cine- en el cine comercial, claro, ese de las cinco de la tarde con palomitas, no el de las dos de la mañana con la manita ^_^ La verdad es que no se puede decir que haya muchas películas comerciales en las que aparezcan escenas de sexo anal- comparadas con las escenas de sexo "tradicional", las anales están en clara minoría. Esta carencia puede deberse a diversos factores, pero uno de los más importantes se encuentra en que el sexo anal sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad: pese a que hemos avanzado mucho en educación sexual, el placer anal continúa dando vergüenza; muchas personas lo experimentan con culpabilidad; se evita hablar del tema y todo lo que tiene que ver con él está lastrado de mitos, miedos y falsedades. Así que no es de extrañar que muchos directores pasen de puntillas por un asunto tan espinoso y no lo incluyan en sus producciones.
Película de sexo famosa donde las haya, y sin una sola escena anal
A esto hay que añadirle que rodar escenas de sexo en películas comerciales ya es de por sí complicado y conlleva muchos riesgos: puede marcar la carrera de un director positiva o negativamente, por no hablar de la de los actores; puede suscitar polémicas y controversias, ganarse una clasificación X que reduzca significativamente los ingresos en taquilla y en algunos países, llegar a sufrir censura. Los obstáculos son innumerables, y pocos son los que se arriesgan a ponerse piedras en el propio camino.
Otra película que marcó una época- ¿Escenas de sexo anal? Ninguna
Todo esto resulta cuanto menos intrigante, sobre todo si pensamos que en el cine comercial ha habido películas que se han acercado a prácticas sexuales extremas sin ningún tipo de pudor: desde el fetichismo al sadomasoquismo, pasando por el sexo con menores, con animales y hasta con el diablo (que ya está bien). Y sin embargo, el sexo anal sigue siendo el gran silenciado.
Terciopelo azul - Cortar orejas sí, tocar el culo no; El imperio de los sentidos - Asfixia erótica, claro, pero de culos nada; Lolita - Piruletas sí, culos no; Drácula - Lobos bienvenidos, pero nada de partes traseras; El exorcista - Crucifijos sí, sodomía no
Pero a decir verdad, casi me alegro de que haya tan pocas escenas de sexo anal en el cine, porque la inmensa mayoría de ellas son tremendamente negativas. El 99% del sexo anal que se ve en películas comerciales aparece en un contexto violento, cuando no forzado; la pareja receptiva rara vez da su consentimiento; la relación es dolorosa y traumática; se repiten estereotipos erróneos y en no pocas ocasiones el sexo anal equivale a violación. Así que para esto, mejor que no lo incluyan. De todas formas, hay algunas -escasas- películas en las que el sexo anal figura como una práctica positiva y satisfactoria, por lo que creo que merece la pena hablar del tema en todas sus facetas. Así que a partir de la semana que viene comienzo la sección film-anal, ¿con qué película? Sorpresa ^_^
MissKitty
Empieza el año nuevo, lleno de ilusión, de buenos propósitos, de un montón de proyectos… Entre ellos el de usar por fin un juguete erótico, que todo el mundo parece tener uno menos tú, tus amigos, tu vecinos, tus héroes de la tele… ¡Ya es hora de probarlos, hombre! Con ánimo y decisión buscas en tu cartera pero te encuentras con que tienes la Visa fundida. ¡Maldita Navidad! Y delante de ti la cuesta de Enero. Y encima, la crisis. Estás tan pelado que te dan ganas de cantar aquello de…
Pero claro, tú quieres un juguete. ¡Ahora que ya te habías decidido! Empiezas a mirar por casa y te das cuenta de que hay un montón de opciones a mano en las que antes no habías reparado. Plátanos. Calabacines. Fíjate que hasta las zanahorias tienen ahora un aspecto apetitoso. Todo te empieza a parecer genial para jugar con el culete, y de pensarlo tanto ya hasta empiezas a creértelo. Y si… ¿Pelas la zanahoria? Y si… ¿Le pones un condón al calabacín? Y si… PUES NO. Lamento ser una aguafiestas, pero nada de lo que has pensado es buena idea. Está muy bien ser creativo y tener imaginación, y los que sean unos manitas incluso pueden hacerse un cinturón de trabajo como este:
Pero por lo general, utilizar objetos caseros como juguetes anales NO suele ser buena idea. En este artículo, daré unas cuantas razones.
1. FRUTAS Y VERDURAS. Ya he mencionado algunas, pero hay muchas más: Plátanos (con o sin piel), pepinos, rábanos, setas y hasta berenjenas. El frigorífico suele ser una fuente inagotable de inspiración casera, ya te vayan más las salchichas Frankfurt o los polos de limón. Algunas webs recomiendan ponerle un condón a la fruta en cuestión y tirar pa’dentro- yo ni con condón lo probaba. Las frutas y las verduras suelen estar llenas de pinchitos, bordes, protuberancias y pelos que te pueden hacer daño, y lo que es más importante: pueden romperse dentro del recto. No olvidemos que los músculos del culo están entre los más fuertes del cuerpo humano, directamente detrás de los de la lengua. ¿Te imaginas estar usando un plátano o un champiñón y que se rompa? No es muy común, pero estas cosas no pasan hasta que pasan. Así que más vale prevenir.
2. OBJETOS DIVERSOS. Seguimos en la cocina, ese templo de inspiración juguetera. Mazas de mortero, saleros, pimenteros… Por no hablar de extraños instrumentos de jardinería. Todos sugerentes, sí, y todos peligrosos. Las cosas de madera tienen astillas y absorben hongos y bacterias, las de metal son demasiado rígidas y pueden cortarte. Eso por no hablar de las formas, porque ninguna de estas cosas tiene un diseño "culo-friendly": son demasiado grandes y anchas, o demasiado picudas y filosas. Así que, por muchas ganas que tengas de jugar con el Lado Oscuro, piensa primero en tu salud y pasa de todos estos cachivaches.
3. EL CEPILLO DE DIENTES. Este sí que es el clásico entre los clásicos. Por la parte de las cerdas o por el mango, manuales o eléctricos, los cepillos de dientes ganan en todas las encuestas de juguetes anales caseros. Encima están al lado de la ducha, por lo que nada más fácil que coger uno mientras nos relajamos con el agüita caliente y… ¡ZAS! Además, unos cuantos parece que los diseñan a propósito, porque algunos mangos hasta se parecen a los juguetes de FunFactory…
En cualquier caso, o tienes dos, uno para los dientes y otro para
O directamente te recomiendo que pases de ellos. Son excesivamente rígidos, no tienen buen acabado, están llenos de bordes rasposos y hacen daño. Sé que la crisis nos aprieta a todos, pero de verdad que prefiero quedarme 4 viernes sin salir y ahorrar para un juguete de calidad que arriesgarme con cualquier historia que tenga por ahí por casa. Porque recordad, lo barato, al final, siempre te termina saliendo muy caro. Y si es con el Lado Oscuro, más.
MissKitty
Las personas que disfrutan de esta faceta del sexo anal son muchas. Normalmente se suele pensar que sólo son actores y actrices de la industria del porno quienes, por su profesión, deben realizar dilataciones frecuentes para evitar problemas a la hora del rodaje. Nada más lejos de la realidad. Hay amas de casas que se ponen un plug para tender la lavadora (y para subir a tenderla), funcionarios de correos que los llevan puestos en el reparto y un montón de parejas que salen a cenar con uno puesto. Dan más morbo todavía que los huevos con control remoto, y una risa floja al sentarse y levantarse del restaurante que ni os cuento. Evidentemente, de esto no se habla casi nada, pues pocos reconocen esta práctica tan placentera y morbosa.
A ver… Llevo las llaves, el pintalabios, el móvil… y el plug
1. El factor tiempo
Quienes quieran probar esta práctica, deben saber que no es recomendable llevar un plug puesto durante largos periodos de tiempo, es decir, no más de 2 o 3 horas seguidas. Nada de llevarlos el día entero o pasarse toda la noche con ellos. La razón es simple: los juguetes eróticos no están diseñados para llevarlos introducidos en el cuerpo durante horas y horas. Su uso es puntual, y es de sentido común no ir andando ni con un Iris enchufado todo el día ni con un Severin metidito en el Lado Oscuro.
El que sólo se recomiende llevar un plug puesto unas pocas horas al día no tiene nada que ver con esas leyendas urbanas que acojonan al personal diciendo que si llevas un plug metido se te va a dilatar el ano tanto como quien dilata los lóbulos de las orejas.
Eso no es cierto. El ano SIEMPRE vuelve a cerrarse, y sólo lo podemos dañar si intentamos una penetración demasiado rápida o violenta que nos produzca sensación de quemazón o dolor agudo. El resto son cuentos chinos.
2. Características
Si quieres llevar un plug a cenar, al cine o a dar un paseo con los amigos, debes comprar uno que no sea excesivamente largo, pues te resultaría muy molesto (máximo 10 cm). La anchura dependerá de tu gusto y tu experiencia, pero el plug siempre debe ser de la máxima calidad posible (Es decir, Tantus ^_^) Para esta práctica olvídate de plugs de materiales inciertos y baratos que te pueden producir picor, escozor e incluso alergias debido a un uso prolongado.
Como el calor del cuerpo, el rozamiento y el lubricante hacen muy probable que el plug se te vaya saliendo cuando andes, es muy importante comprar uno en forma de gota que te garantice que va a estar en su sitio sin moverse.
También puedes probar con algo mucho más atrevido y rompedor como la joyería anal, pequeñas obras de arte en acero quirúrgico que se llevan mucho más cómodas que los plugs:
Son unos plugs impresionantes, pequeños y muy discretos, aparte de preciosos. Así que ya sabes, la próxima vez dile a tu chico que se olvide de los típicos pendientes… Y pídele que te regale una joya mucho más erótica y divertida. El morbo y la pasión están asegurados.
MissKitty
El blog particular de MissKitty, nuestra guru del lado oscuro :-)

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