Hago un pequeño paréntesis en mi blog en memoria de la gran Bettie Page, la legendaria pin-up de los años cincuenta que aparece en mi avatar y por la que siempre he sentido una gran admiración. Nadie jamás ha podido imitar su dulzura, picardía y naturalidad al posar en fotos que ya son todo un clásico y de las que me gustaría incluir éstas en recuerdo suyo:
Rebosaba energía, seguridad y sensualidad a partes iguales, y llevó su legendario flequillo hasta el final. Gracias por inspirarnos a todas, Bettie. Descansa en paz.
Como lo oyes. No, no me lo estoy inventando. ¿No nos bombardean todos los días desde la tele para que blanqueemos nuestros dientes? Con cremas, dentífricos, colutorios, tratamientos láser…Pues lo mismo existe para la zona anal. Y desde hace ya muchos años. De hecho, se rumorea que estrellas de la pasarela, modelos y famosas como Paris Hilton y Katie Holmes (la mujer de Tom Cruise) ya lo han probado. Pero ¿De dónde ha salido esta moda?
Se cree que fueron las actrices porno las primeras que comenzaron a probar tratamientos para blanquear su zona perianal, allá por los años 80. Estos tratamientos estaban compuestos de muy diversos ingredientes, desde cremas hidratantes hasta mercurio (que es tóxico y puede envenenarte), y pronto hicieron furor en la industria del porno. De hecho, si lo piensas un momento, hoy en día la mayor parte de estas actrices tienen la zona de un color rosadito que es prácticamente igual al resto de su piel. Evidentemente, el color de la piel que rodea al ano depende de diversos factores, pero por lo general, las chicas rubias o pelirrojas suelen tener una piel muy clara en todas partes, mientras que las morenas tenemos zonas del cuerpo más oscuras debido a la mayor concentración de melanina. Es precisamente para estos casos en los que se quiere combatir la excesiva pigmentación de la zona perianal para los que se idearon los tratamientos blanqueantes. Éstos son exclusivamente estéticos, es decir, tienen una finalidad puramente cosmética puesto que no pretenden curar nada. Pero, ¿en qué consisten?
Uno de los métodos más comunes es la aplicación de una crema con hidroquinona, una sustancia que empleaban los dermatólogos para casos de melasma (coloración oscura de la piel) o para aclarar manchas solares, de la edad, pecas… La hidroquinona inhibe la producción de melanina y el resultado que se obtiene es una piel más clara.
Digo que los médicos "empleaban" la hidroquinona porque ya prácticamente ninguno la receta. Esta sustancia puede producir diversas reacciones alérgicas, hipersensibilidad, quemaduras en la piel, hipopigmentación y abrasiones. De hecho, en algunos países la hidroquinona está prohibida pues parece se que se la relaciona con diversos tipos de cáncer de piel. En otras palabras: lo último que queremos que le pase a nuestro querido culete.
Otro método que se utiliza en salones de belleza y en algunas clínicas consiste en la aplicación de cremas que contienen sustancias como los retinoides (muy usados en dermatología para combatir el acné) o el ácido azelaico o kójico. Se suelen aplicar tras peelings químicos que ya son de por sí muy abrasivos (como los que se hacen con ácido glicólico), y se necesitan varias sesiones para conseguir el blanqueamiento deseado.
De nuevo, los riesgos a largo plazo para la piel son elevados, y el más común es que se te quede la zona más blanca que tu propia piel, produciendo el temido "efecto vaca".
Personalmente, entiendo la necesidad que pueden tener algunos profesionales, como actores y actrices porno, strippers o culturistas para blanquearse la zona perianal, pero desde luego los tratamientos conllevan muchas complicaciones a largo plazo y NUNCA se deberían emplear sin la estricta supervisión de un especialista. Además, los tratamientos no son precisamente baratos, pues oscilan entre los 50 y los 100 euros, y se necesitan de 4 a 10 sesiones en total. Yo no sé vosotras, pero yo sinceramente prefiero gastarme ese dinero en otras cosas menos peligrosas y más satisfactorias… Sobre todo no si son de la marca LELO
Las personas que disfrutan de esta faceta del sexo anal son muchas. Normalmente se suele pensar que sólo son actores y actrices de la industria del porno quienes, por su profesión, deben realizar dilataciones frecuentes para evitar problemas a la hora del rodaje. Nada más lejos de la realidad. Hay amas de casas que se ponen un plug para tender la lavadora (y para subir a tenderla), funcionarios de correos que los llevan puestos en el reparto y un montón de parejas que salen a cenar con uno puesto. Dan más morbo todavía que los huevos con control remoto, y una risa floja al sentarse y levantarse del restaurante que ni os cuento. Evidentemente, de esto no se habla casi nada, pues pocos reconocen esta práctica tan placentera y morbosa.
A ver… Llevo las llaves, el pintalabios, el móvil… y el plug
1. El factor tiempo
Quienes quieran probar esta práctica, deben saber que no es recomendable llevar un plug puesto durante largos periodos de tiempo, es decir, no más de 2 o 3 horas seguidas. Nada de llevarlos el día entero o pasarse toda la noche con ellos. La razón es simple: los juguetes eróticos no están diseñados para llevarlos introducidos en el cuerpo durante horas y horas. Su uso es puntual, y es de sentido común no ir andando ni con un Iris enchufado todo el día ni con un Severin metidito en el Lado Oscuro.
El que sólo se recomiende llevar un plug puesto unas pocas horas al día no tiene nada que ver con esas leyendas urbanas que acojonan al personal diciendo que si llevas un plug metido se te va a dilatar el ano tanto como quien dilata los lóbulos de las orejas.
Eso no es cierto. El ano SIEMPRE vuelve a cerrarse, y sólo lo podemos dañar si intentamos una penetración demasiado rápida o violenta que nos produzca sensación de quemazón o dolor agudo. El resto son cuentos chinos.
2. Características
Si quieres llevar un plug a cenar, al cine o a dar un paseo con los amigos, debes comprar uno que no sea excesivamente largo, pues te resultaría muy molesto (máximo 10 cm). La anchura dependerá de tu gusto y tu experiencia, pero el plug siempre debe ser de la máxima calidad posible (Es decir, Tantus ^_^) Para esta práctica olvídate de plugs de materiales inciertos y baratos que te pueden producir picor, escozor e incluso alergias debido a un uso prolongado.
Como el calor del cuerpo, el rozamiento y el lubricante hacen muy probable que el plug se te vaya saliendo cuando andes, es muy importante comprar uno en forma de gota que te garantice que va a estar en su sitio sin moverse.
También puedes probar con algo mucho más atrevido y rompedor como la joyería anal, pequeñas obras de arte en acero quirúrgico que se llevan mucho más cómodas que los plugs:
Son unos plugs impresionantes, pequeños y muy discretos, aparte de preciosos. Así que ya sabes, la próxima vez dile a tu chico que se olvide de los típicos pendientes… Y pídele que te regale una joya mucho más erótica y divertida. El morbo y la pasión están asegurados.
MissKitty
El blog particular de MissKitty, nuestra guru del lado oscuro :-)

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