… las cosas salen mal. O no tan bien como habíamos previsto. Cuando después de un juego anal -con dedos, juguetes o nuestro chico- tenemos dolor. O molestias. O incluso un pequeño sangrado. Menudo acojone. ¿A quién se lo cuento? ¿A dónde voy? ¿Qué hago?
Lo primero es tranquilizarse. Es muy normal que la zona se quede resentida a veces, porque no hemos puesto suficiente lubricante, porque hemos ido muy rápido, porque no teníamos muchas ganas y al final lo hemos hecho con tensión y sin disfrutarlo. Incluso cuando todo está de nuestra parte y lo hemos pasado genial podemos encontrarnos con algún problema. Debemos tener en cuenta que la zona anal -esfínteres, canal anal, mucosas, recto- es extremadamente sensible, por lo que de vez en cuando es posible que tengamos algún pequeño mal rollo. Como ya he dicho, lo primero y más importante es tranquilizarse.
Lo segundo es pensar en el proverbial grano en el culo, ese del que todo el mundo habla y nadie tiene ^__^ Por muy pequeño que sea, el grano molesta a rabiar: en otra parte ni nos daríamos cuenta que lo tenemos, pero ahí nos hace ver las estrellas. Esto se debe de nuevo a la gran sensibilidad de la zona, que necesitamos para todo: para andar, sentarnos, caminar y hasta reírnos. Por eso los problemas del culo se viven con tanta angustia, porque los notamos super amplificados en cada gesto que hacemos. Una razón más para tomarse las cosas con calma.
Sea lo que sea lo que nos ha pasado, siempre hay tres cosas básicas que podemos hacer para mejorar la situación:
1. Descansar. Es de sentido común, pero merece la pena recordarlo. Si tenemos dolor o molestias en el culo, lo que no tenemos que hacer es ponernos a subir escaleras, caminar tres horas viendo tiendas o ponernos a dar botes en una clase de aerobic. Siéntate o recuéstate para minimizar la tensión en la zona, si es la noche entera, mejor.
2. Agua fría. Aprovecha la ocasión para reencontrarte con tu bidé, ese gran amigo desconocido y casi olvidado. No hay nada mejor en estos casos que pasar varios minutos sentados en el bidé con el chorro de agua fría aliviando el calor y escozor de la zona. Antiguamente las hemorroides se curaban así- lo que ha funcionado siglos, sigue funcionando ahora.
3. Dieta blanda. Échale una mano al culo, hombre ^_^ Pasa un par de días comiendo cosas suaves, no se te ocurra darte el atracón del siglo a pizzas picantes y fabadas bien cargaditas. Aprovecha esta situación para pensar en verde: espinacas, kiwis y judías verdes.
Estos son los tres pasos básicos, que suelen dar buenos resultados en unos días, siempre y cuando no tengas un dolor agudísimo y sangres profusamente. Si por cualquier motivo te pasara algo así, vete corriendo a urgencias y déjate la vergüenza en casa.
Lo normal, sin embargo, es que el culo nos duela un par de días y luego se nos pase. Es imposible solucionar un problema anal en cuestión de horas, así que, una vez más, tómatelo con calma. De nada sirve salir corriendo a la farmacia a comprar pomadas y ungüentos para acelerar el proceso. El culo necesita su tiempo. Dáselo. Sé que no es fácil porque estamos muy nerviosos, sobre todo si hemos tenido un pequeño sangrado. La sangre es muy escandalosa, y en esta zona más porque va a tope de oxígeno y es muy roja y líquida. Nada más verla ya nos entran los sudores fríos. Pero recuerda mantener la calma. Lo normal es que se trate de una pequeña hemorragia que se cortará pronto por sí sola. Si no puedes más del agobio o sigues sangrando, acércate al médico de guardia. Siempre es mejor consultar estas cosas que comprarse una pomada al tuntún en la farmacia, ya que es posible que no sea la que mejor nos convenga. ¿Y qué le digo al médico que me ha pasado? Pues la verdad. Que tienes un estreñemiento de campeonato y hoy al ir al baño has sangrado. Seguro que éste se lo creería ^__^
Hace un tiempo estuvimos hablando del fisting en el Foro de Amantis, y pensé que sería una buena idea escribir un poco más sobre el tema. Fisting viene de fist en inglés (puño), y es una práctica sexual en la que se introduce parcial o totalmente la mano en la vagina o ano de una persona.
Lo primero que hay que aclarar es que ésta es una práctica tan antigua como el mundo, y sí, es anatómicamente posible. La realizan parejas de distinta orientación sexual, ya sean heterosexuales, gays o lesbianas, y probablemente algún chico lo haya hecho sin darse cuenta aquel día que se entusiasmó y empleó tres o cuatro dedos para dilatar a su chica. Ahí lo tenéis: Un fisting parcial ^_^
Lo segundo que hay que dejar claro es que, pese a su nombre, en el fisting NO se introduce el puño cerrado en ningún orificio. Lo digo porque mucha gente oye hablar de esto y poco más o menos se cree que quienes lo practican se calzan unos guantes a lo Rocky:
Ni muchísimo menos. En esta actividad, el fin es introducir parcial o totalmente la mano, y ésta se moldea en distintas formas según el grado de experiencia de los participantes.
Ésta es una de las posiciones más utilizadas en el fisting. Como veis, al poner la mano así, los dedos se van introduciendo gradualmente hasta llegar a los nudillos, que son el punto de máxima circunferencia. Luego, la anchura va bajando poco a poco hasta llegar a la muñeca. Si lo pensáis, esta forma de la mano se parece mucho a un juguete cónico, como algunos plugs anales que hay en el mercado.
¿Por qué el fisting?
Quienes practican el fisting dicen que es una actividad enormemente placentera. Hay que recordar que para muchas personas las grandes dilataciones son extremadamente satisfactorias, mucho más que la sensación del clásico mete-y-saca. Y hay que tener en cuenta que en el fisting NO se intenta imitar el movimiento del pene dentro y fuera de una vagina o ano, sino que esta actividad se centra en dilatar. Lo que se ve en pelis porno, donde a veces parece que se fistea como si se estuviera usando un dedo en vez de la mano es, como siempre, ciencia-ficción.
Precauciones y riesgos
El fisting es una actividad de riesgo en muchos sentidos, así que quienes quieran practicarla deben ser conscientes de los problemas que puede conllevar. Si con el sexo anal necesitamos tiempo, paciencia y lubricante, con el fisting (ya sea anal o vaginal) debemos multiplicar todo eso por 10000. Las medidas higiénicas son una prioridad en el fisting, y nunca se debe escatimar en ellas. Es absolutamente fundamental utilizar guantes de látex, tener las uñas cortadas y limadas lo máximo posible y proveerse de un tanque de lubricante. De agua o de silicona, NUNCA de aceite/mantequilla/vaselina: rompen los guantes de látex y son el caldo de cultivo ideal para una proliferación bacteriana en la zona donde las apliquemos.
Si no se observan estas medida higiénicas podemos contraer y transmitir enfermedades como la hepatitis A o C, y teóricamente, incluso el virus del SIDA (VIH). Así que fistear sin guantes está fuera de la cuestión.
El fisting vaginal
Esta modalidad de fisting en principio entraña menos riesgos que el anal, pues la musculatura de la vagina es elástica. Esto no quiere decir que no haya que ir super despacio y sin prisas: la cuestión no es cuánta mano metes, sino lo bien que se lo pasa tu pareja. En esto como en todo, hay que olvidar las competiciones y las carreras.
El fisting anal
Mucho más peligroso, pero no por lo que se suele pensar a bote pronto. Los esfínteres anales se pueden dilatar con tiempo y lubricante, por lo que se puede conseguir introducir grandes objetos en el recto, mano incluida.
El problema es que las paredes internas del recto son extremadamente sensibles, por lo que al realizar un fisting se producen micro-traumatismos en esos tejidos, que pueden sufrir roturas, sangrar e infectarse. Además, si introdujéramos los dedos más allá del recto y llegáramos a la parte baja del intestino, el problema con el que nos encontraríamos es que en esa zona no hay terminaciones nerviosas: es decir, que si se produce un daño NO lo vamos a sentir. Nos daríamos cuenta al rato, probablemente, cuando empecemos a sangrar y tengamos que ir al hospital más rápido que en la carrera de los 100 metros lisos.
El riesgo de padecer desgarros sin darse cuenta aumenta exponencialmente si se ha tomado algún tipo de droga que propicie la insensibilización de la zona, como los poppers o las cremas anestesiantes anales. NO uses JAMÁS este tipo de sustancias. Búscate un buen lubricante, como el Lubrifist, creado médicamente para las grandes dilataciones, y olvídate de drogas que pueden poner tu salud en grave peligro.
Para concluir, el fisting no es una actividad que se pueda realizar de la noche a la mañana ni de prisa y corriendo. Tampoco se debe tomar a la ligera, ya que entraña considerables riesgos para la salud. Como siempre, estas prácticas hay que realizarlas con cabeza más que con otra cosa: hay que ser sensato, tener toda la información posible y parar inmediatamente en cuanto algo vaya mal. Y si todo sale bien, pues disfrutarlo ^_^
MissKitty
Después de pasar todo el verano sin escribir sobre los materiales de los juguetes eróticos, ha llegado el momento de seguir hablando de ellos (Gracias por la sugerencia, Lorelei ^_^). Por si alguien se había perdido la saga, aquí está la lista de los materiales sobre los que ya he escrito:
0. Introducción
1. Látex
2. PVC
3. Los Ftalatos
4. Gelatina
5. Elastómero
6. Silicona
Hoy toca hablar de los materiales misteriosos, que suelen provenir de los países asiáticos, responsables de casi el 70% de la producción mundial de juguetes eróticos. Pero, ¿Qué son los materiales misteriosos?
Son esos materiales que nunca aparecen mencionados en las cajas de los productos, los que se fabrican con ingredientes de los que no queda constancia en ninguna parte con fórmulas, composiciones y controles de calidad de los que no sabemos nada.
Normalmente, suelen ser materiales en los que aparecen dos o más de los anteriormente mencionados en la lista (gelatina, látex, PVC), pero de los que el fabricante no dice nada en el embalaje. Los motivos pueden ser varios: desde que la empresa no quiere que la competencia sepa qué nuevas fórmulas están manejando -como ocurre con los productos Falcon, o con los de Doc Johnson, que tiene sus propias patentes registradas- hasta que las composiciones no tienen un nombre concreto porque se hacen con una multitud de sustancias en las que no hay una que predomine sobre las otras.
Esto último es lo que más suele pasar. Los países asiáticos fabrican millones de juguetes eróticos al año con materias primas de muy baja calidad para abaratar costes y con sistemas de control de calidad que, en muchos casos, son inexistentes. Una muestra significativa de estos juguetes fue analizada en 2006 a petición de la Agencia de Protección del Medio Ambiente Danesa (EPA). El estudio, realizado por el Instituto Tecnológico Danés (DTI), reveló que dos de los productos seleccionados tenían concentraciones de elementos tóxicos para los humanos en una ratio muy superior a la media (Cloruro de trimetil y DEHP). Asimismo, otras de las sustancias encontradas en algunos de los juguetes tenían riesgo o estaban bajo sospecha de producir efectos nocivos en la salud (bisulfato de carbono, fenol y ácido 2-metilhexano). (Datos sacados de Survey and Health Assessment of Chemical Substances in Sex Toys)
¿Qué quiere decir esto? Pues que, evidentemente, una no se puede comprar los juguetes en el chino. Así de claro. Si te compras un vibrador en un todo a cien, no te tiene por qué pasar nada, pero tampoco es lo más aconsejable. Sabiendo en dónde vamos a utilizar los juguetes, merece la pena invertir en calidad y en una tienda que te ofrezca productos originales, no imitaciones.
En mi experiencia he conocido muchos sexshops que se nutren en casi el 90% de estas imitaciones de ínfima calidad. La mayoría son copias de los modelos que hacen marcas de prestigio como Tantus o FunFactory, realizadas con peores materiales y menores garantías. Prácticamente todas estas imitaciones las hace el mercado asiático, del que también nos llegan bolsos de Loewe o Tous.
La única diferencia con estos últimos productos es que los bolsos falsos los venden los hippies a dos duros, pero los cutre-juguetes-asiáticos se venden en muchas tiendas eróticas a un precio desorbitado: casi como si estuviéramos comprando el juguete original. Obviamente, mi consejo es que huyas de estas tiendas y de estos vendedores, que sólo quieren sacar beneficios a costa del desconocimiento -y a veces la salud- del cliente. Yo desde luego no voy a dar ningún nombre, pero cuando hace relativamente poco entré en una sexshop de supuesto prestigio y me intentaron vender un plug que apestaba a neumático quemado asegurándome que era de silicona y que valía los 40 euros de la etiqueta, a punto estuve de descojonarme allí mismo.
Así que, para concluir: di NO a los cutre-juguetes. Ni los del todo a cien, ni los que dan gratis, ni los de las tiendas sin vergüenza. De qué están hechos no lo sabe ni el vendedor, ni el transportista, ni el químico supervisor de la fábrica que los produce. Comprar materiales misteriosos puede salirte barato al principio, pero a la larga la salud puede resentirse… Y recuerda que con la salud no se juega (y con la del culo menos ^__^).
MissKitty
El blog particular de MissKitty, nuestra guru del lado oscuro :-)

| Lun | Mar | Mié | Jue | Vie | Sab | Dom |
|---|---|---|---|---|---|---|
| << < | Actual | > >> | ||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | |||||