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La gran pregunta

misskitty27.08.08 | por misskitty [mail] | Categorías: Artículos

Seamos sinceros. Es la pregunta que todos nos hacemos cuando practicamos cualquier juego anal, ya sea con los dedos, un juguete o nuestro chico. Es la pregunta que no nos atrevemos a plantear pero que está ahí. Dando vueltas. A mitad entre leyenda urbana y miedo real. Pues bien, ya es hora de contestarla de una vez por todas. Y de ahuyentar tabúes y malos rollos.

¿Voy a tener que llevar pañales en el futuro si practico sexo anal?

Por fin, ya la hemos formulado. Que ya es mucho. Ahora, contestémosla sin tapujos :)

1. LAS EVIDENCIAS CIENTÍFICAS. Hay muy pocos estudios que se hayan dedicado a investigar si existe una relación directa entre el coito anal y la incontinencia fecal. Los únicos disponibles son de hace más de una década, y se encuentran en Internet por si alguien los quiere leer enteros. Son Effect of anoreceptive intercourse on anorectal function (1993) y Anal sphincter structure and function in homosexual males engaging in anoreceptive intercourse (1997). Estos estudios tienen una característica en común: han sido criticados por la comunidad científica por no haberse realizado con todo el rigor deseable. No vamos a entrar aquí en qué protocolos se saltaron los investigadores o qué fallos hubo en su selección de informantes. Sin embargo, hay que señalar que una de las consecuencias de esta falta de rigor es que los resultados no son concluyentes; de hecho, resultan hasta contradictorios. El primer artículo (1993) expone que el riesgo de padecer problemas es mayor en las personas ano-receptivas; el segundo (1997) que no hay datos estadísticamente significativos que avalen que las personas ano-receptivas estén más expuestas a sufrir incontinencia que las no ano-receptivas.

Así que en esas estamos. No hay investigaciones más recientes, ni resultados más satisfactorios. Como la incontinencia fecal tiene causas médicamente descritas -estreñimiento, diarrea, parto y cirugías, entre otras- los investigadores se centran sobre todo en estudiar esas causas. Al no estar considerado el sexo anal un factor de riesgo, no es una preocupación prioritaria y apenas se estudia.  

2. EL SENTIDO COMÚN. Los esfínteres anales -externo e interno- son extremadamente sensibles. Como músculos que son, pueden sufrir daños, al igual que los bíceps nos dolerán una semana si un buen día nos levantamos y hacemos 500 flexiones seguidas. De la misma manera, el ano y el perineo pueden padecer fisuras y desgarros si un día se nos ocurriera hacerlo con alguien así de buenas a primeras :))

Hay que ser sensatos. Los esfínteres son flexibles y pueden dilatarse sin problema: el truco para evitar dañarlos está en hacerlo GRADUALMENTE. Es tan fácil como eso, pero muchas veces se nos olvida que hay que ir poco a poco. Antes del 3 está el 2, y antes del 2 el 1. Si quieres meter 3 dedos, primero hay que usar 1, y luego 2. Al hacerlo así, nos adaptaremos al ritmo de dilatación del ano y no habrá dolor ni malos rollos. Pero si queremos ir demasiado deprisa, si queremos pasar de 0 a 100 en un segundo, dañaremos los esfínteres. Porque un día nos saltemos los pasos y sintamos dolor no pasa nada- pero si lo hacemos así siempre, estaremos sacando todos los números para tener problemas en el futuro. Y no tienen porqué ser los temidos pañales- con tener un desgarro o fisura ya vamos listos. Hay veinte mil historias que nos pueden pasar en el culo, y ninguna es agradable. Pero recordad: en nuestra mano está evitarlas.

El quid de la cuestión es ir dilatando despacio, progresivamente y con varias toneladas de lubricante. En cuanto notemos como una sensación de ardor o quemazón en el ano, es que estamos dilatando demasiado deprisa: el músculo se está estirando a un ritmo acelerado y duele. El dolor es el indicador de que algo va mal, de que hay que parar, ir más despacio y añadir más lubricante. Por eso es esencial prestarle atención a las señales que nos manda el cuerpo, y olvidarnos de metas y competiciones: si el culo dice que no, es que NO. Sé que da mucha rabia, pero a veces lo más sensato es guardar el juguete que nos hemos comprado hasta tener más práctica o decirle a nuestro chico que hay cambio de planes para la noche.

Evidentemente, el riesgo de padecer problemas anales aumenta cuanto mayor es el juguete que queremos usar, o si practicamos actividades como el fisting (introducción de la mano en la cavidad anal). El riesgo aumenta, pero eso no quiere decir que quien juegue con juguetes grandes ya esté irremediablemente abocado a padecer problemas en el futuro. De hecho, es más probable que los padezca la persona inexperta que quiera ir muy rápido y sin lubricante que quien emplea tiempo y paciencia en dilatar el ano.

Así que para concluir, os diría que con el culo pasa algo similar con el coche: no hay que tenerle miedo, pero sí respeto. Teniendo eso en cuenta, la conducción será más que segura ^__^

MissKitty


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