Sigamos hablando un poco de este invento ^_^ El bidé apareció en Francia a mediados del siglo XVIII, y significa caballito o poni. Básicamente, porque lo montas como si fuera un caballo al usarlo.
Los jinetes que se pasaban HORAS cabalgando fueron los primeros en disfrutar del invento, que les permitía asearse rápidamente e ir a despachar con las autoridades. Posteriormente se hizo muy popular en los burdeles, donde las prostitutas lo empleaban por obvias razones higiénicas.
De ahí viene la mala fama que el bidé tiene en el mundo anglosajón. Indudablemente, los puritanos, rectos y estrictos ingleses/norteamericanos nunca quisieron oír hablar del tema. Ellos, auténticos fanáticos de la higiene y la limpieza, fueron los que comercializaron la mayor guarrada de occidente: el papel higiénico.
Fueron los hermanos Scott, dos escoceses, los que comenzaron a vender el papel higiénico tal y como lo conocemos hoy: enrollado en tubitos y perforado en distintas secciones. Limpiarte no te limpia, irritarte te irrita a tope: Pero eso sí, evita que te toques el ojete ¡Por Dios! No vaya a ser que se te caigan los dedos a pedazos.
Como os decía antes, culturas menos preocupadas por el puritanismo y más interesadas en la higiene de verdad no usan papel higiénico. Usan lo que es verdaderamente saludable: agüita clara y olé. O si no echadle un vistazo a este váter/bidé japonés: ¡El auténtico 2 en 1! ^_^
Pero en nuestra sociedad occidental todo son cosméticos, desodorantes, colonias y papel higiénico: cualquier cosa menos lavarse el cuerpo de verdad. ¿O qué me decís de esa monstruosidad de papel higiénico húmedo que han sacado? Joder, aquí es que hacemos lo que sea con tal de no usar el agua. Ni que fuera ácido corrosivo, oye. Porque, ¿Para qué vas a gastar dos minutos de agua en el bidé cuando te puedes gastar una pasta en papel higiénico, húmedo o seco? Así contribuyes a enriquecer a Scottex y a cargarte un poco más la selva amazónica.
Si no te convence el rollo ecologista-consumista, piensa en tu salud. El bidé es insustituible para casos de vaginitis, candidiasis, cistitis, uretritis, balanitis, higiene post-parto, hemorroides, diarreas, estreñimiento… ¿Te imaginas padecer algún mal rollo de estos y tener que ponerte a hacer posturitas en la bañera? Con lo locos que se vuelven los cables de la ducha en esos momentos…
Pero es que no tienes que tener un problema para usar el bidé.
¿No te lavas los dientes a diario? ¡Pues cómo no te vas a lavar el ojete! Los beneficios para tu salud son inmediatos. Reduces la fricción y el rozamiento del papel higiénico, minimizas posibles irritaciones y pruritos, limpias la zona de bacterias y detectas cualquier problema a la primera de cambio. Conocer bien la zona perianal es un seguro de vida. ¿No te exploras el pecho para detectar bultitos? ¿Pues por qué iba a ser el culo distinto? ¡Pobre culo! ¡Nadie lo quiere!

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¿Y cómo me lavo en el bidé?
Pues apuntando bien el chorrito ^_^ Usa agua templada o fría,
el jabón no es neceario. Y cuando termines,
sécate con una toalla. ¡A ver si no has usado el papel higiénico antes y lo vas a usar ahora! ¡Eso, con to’l culo mojado, para que se te deshaga y se te pegue bien!

Toallas forever. Pequeñitas y que no raspen. En 24 horas sentiréis el culo nuevo

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