Desde hace un tiempo mi pareja y yo nos hemos iniciado en los mundos del lado oscuro. Ambos cedemos en intentar disfrutar de ello, así que estábamos interesados en algún juguete que nos permitiera abrir esas puertas.
En mi caso, la chica, ya he llegado a más que él y he comprobado que no me emociona demasiado el movimiento de entrada y salida por estos lares de mi cuerpo; no me encuentro cómoda y no me resulta placentero, da igual que sea un juguete o el miembro de mi pareja. Por su parte, a él solo le resulta “provechoso” cuando está más tranquilo y le estimulo con las manos, la boca, o los Tenga EGG. Cuando pasa a jugar conmigo deja de sentir lo que tiene detrás y al cabo de un rato empieza a molestarle.
En resumen, los dos disfrutamos la puerta trasera cuando hay un objeto dentro cuyo único movimiento es vibratorio. Por este motivo nos decidimos a probar el Nexus G-play. El tamaño escogido fue el mediano. Contamos con otros juguetes que tienen 3cm de diámetro y me pareció el grosor más adecuado, el pequeño resultaba más estrecho de lo que ya habíamos probado y el ancho me parecía un juguete que ya es para cuando se tiene más práctica.
El Nexus G-Play es un juguete con acabado en silicona. Material que a mí particularmente me encanta ya que me ofrece confianza en cuanto a higiene. Siempre podemos limpiarlo con agua, jabón y Limpín.
Otra gran ventaja de la silicona es la sensación dulce y suave, que hace que la inserción en zonas menos acostumbradas resulte más agradable que con otros juguetes. Anteriormente habíamos probado un vibrador rígido de plástico (del cual casi no me quiero acordar, pero eran los inicios y era barato) y resultaba mucho menos agradable.
En cuanto a la forma, decir que pese a parecer bastante curvado, en realidad, una vez insertado no lo es tanto. Solo hay alguna pequeña dificultad al introducirlo con la primera parte de la S, ya que como es en una corta distancia, parece que el grosor sea mayor. No obstante, una vez superado este minúsculo bache, el juguete se adapta perfectamente.
Respecto al acabado general, lo que es recubrimiento de silicona está bien; pero la parte inferior con el compartimento para las pilas deja bastante que desear. A simple vista se ve que el juguete no solo no es salpicable, sino que ten cuidado no te vaya a entrar hasta el lubricante por el hueco de la pila. Otra cosa que tampoco es muy acertada es el botón de encendido, que exige una presión que en ocasiones no es sencilla en medio del juego.
En potencia tampoco es un prodigio, pero al solo usar una pila AAA tampoco se pueden pedir maravillas. La vibración es constante y enérgica, aunque de poca potencia de modo que las vibraciones no se transmiten demasiado lejos. Pero lo que si podemos decir de este Nexus es que es suficiente para la estimulación si el objetivo no es obtener el orgasmo a través de lo que vibre el juguete.
He de reconocer que nosotras tenemos una gran ventaja con este juguete, se puede usar de tres formas diferentes en nuestro cuerpo. Por un lado tenemos la opción de usarlo externamente posándolo sobre el clítoris. Para mi es una gozada. La silicona hace que el tacto sea extremadamente agradable y la vibración es lo suficientemente intensa como para que llegue el orgasmo con facilidad. Ya que tenemos ese ‘ puntito’ que da tanto placer ¿Por qué no aprovecharlo siempre que se pueda? jeje
Luego tenemos el uso vaginal. En este caso las medidas del nexus mediano son demasiado pequeñas para mi gusto. Con el grosor y el largo que tiene me es prácticamente imposible llegar a nada. Las medidas del tamaño grande serían más adecuadas pero en este juguete buscábamos otros usos así que no es extraño que se quede pequeño para la penetración vaginal.
Y por último tenemos la penetración anal. Para esto si que me gustan sus medidas ni muy grande ni muy pequeño. La inserción es sencilla y con el uso de lubricante (a base de agua ¡que el juguete es de silicona!) se hace muy fácil. Una vez dentro la vibración es un punto fuerte. Me gustan las vibraciones por detrás pero no demasiado intensas porque sino la zona se me resiente y no disfruto nada. Este juguete no vibra en exceso y así lo puedo tener puesto durante un buen rato. En el momento del orgasmo es cuando más partido le saco porque me intensifica las sensaciones.
Pero no todo me parece bien en el uso anal, el problema que le encuentro es que con el movimiento tiende a salirse con lo que tengo que recolocarlo de vez en cuando. Pero en general me gusta como juguete. Cumple bien en dos de los tres usos que le puedo dar.
Esta parte me toca a mí, el chico. A raíz de los comentarios del foro me acabé lanzando a probar la estimulación de mi punto G y descubrí que puede ser placentero y, además, una forma de romper la rutina.
En cuestión de juguetes los chicos salimos mal parados. Las chicas tienen un surtido enorme donde elegir, mientras que nosotros, con poco podemos disfrutar en compañía. Siempre he tenido envidia de mi chica cuando, mientras lo hacemos, puedo acercar un juguete a su clítoris y hacer que el placer se le intensifique, yo también quiero!!!. Pues solo quedan dos cosas, o algo que me haga vibrar también a mi, o algo que me inserte por el, hasta ahora, intocable.
La idea de este juguete fue probar a tenerlo metido mientras mantenemos relaciones digamos tradicionales. La inserción es bastante sencilla, no tanto como un juguete recto, pero tampoco complicada. Al principio cuesta un poco pero más por nervios que otra cosa. Hay que confiar mucho en tu chica y además contar con que ella también puede estar nerviosa. Además, el lubricante siempre está frío, y eso no ayuda a que se mantenga abierto.
Pues bien, tengo que decir que para mi este juguete se ha quedado en un quiero, pero no llego. No se porque, pero no me estimula donde debería directamente. Con otros juguetes menos específicos consigo una estimulación más profunda de la zona interna. Sin embargo he de decir que es bastante más cómodo que otros, lo cual hace que te relajes más y puedas regodearte más en la sensación.
La única pena es que he descubierto que si lo tengo puesto mientras me/nos movemos, pierdo la sensación, digamos que me concentro tanto en ella que se me olvida eso; así que no hemos podido disfrutarlo tanto como queríamos.
Por otro lado, si uno se deja hacer y solo se concentra en recibir, el resultado es mucho más placentero. En el momento de máximo apogeo la sensación es bien distinta y a través del Nexus he obtenido eyaculaciones más intensas tanto en sensación como en fuerza. Mi percepción es que hace que los espasmos clásicos se concentren en uno solo.
Pero lo bueno del juguete no acaba aquí. Lo que si que fue un descubrimiento fue poder dejarlo vibrando en el lado oscuro de mi pareja. Mientras ella lo mantiene ahí y se mantienen relaciones vaginales, la vibración pasa a nosotros, pero además, la protuberancia del Nexus nos oprime en cada entrada y salida en la base del glande, haciéndola vibrar. Y ahí si, ahí si que lo he disfurtado yo, creo que hasta más que ella.
En conclusión, me ha resultado un juguete muy bueno cuando mi pareja tiene a bien darme un homenaje oral o bien para que lo tenga ella puesto por detrás mientras mantenemos relaciones. Sin embargo, puede que el grosor del grande fuera más adecuado para estimular correctamente mi próstata.
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